sábado, 18 de noviembre de 2006

Microcosmos. Claudio Magris.

Se oye al final de la conversación el sonido de un remo. Si uno se concentra –no mucho, no es necesario- ese sonido del remo que nos impulsa no es diferente de aquel que corresponde al pasar de una página. Esta vez el que guía la embarcación no es Caronte, sino Claudio Magris; sí, un ser humano pero un gran escritor. Como siempre nos brinda un trago fuerte y en una copa –cuyo fondo no se ve- de literatura. Microcosmos es además de un licor de 322 páginas, un tratado completo sobre las fronteras. Las de la mente. Las de la historia: las de la envidia y los nacionalismos.
Puede encontrarse en este libro la vida y obra de una serie de islas (donde sobre sale el tirano Papo Slavich, pag78), un café donde todos están invitados, historias del Tirol, el busto no-busto de Italo Svevo, y un final aterrador. Aterrador, repito. Microcosmos: un viaje largo, pausado, por aspectos y lugares banales de la vida o la geografía, que a la hora de la verdad: parecen ser una misma cosa. ¿Alguna duda? A mi no me pregunten; es más: no intenten responderse Ustedes mismos. Pregúntenle a Magris, siempre está sentado en un café. Sentado en un café.
Felipe Calderón Valencia

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