viernes, 9 de febrero de 2007

Hacemos publicas nuestras emociones



Según la encuesta sobre “Hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y consumo de libros en Colombia”, dada a conocer recientemente por el Ministerio de Cultura, a un gran porcentaje de los niños les gustan que les lean, preferiblemente la madre. Este no es un gran descubrimiento de la encuesta, que al parecer evidencia pocas cosas que ya no se supieran. Pero es importante que resalte este aspecto e incluso que hubiere sido considerado para ser objeto de consulta. No siempre recordar verdades sabidas es inútil. La lectura es un acto publico, hecho que se evidencia a través de la lectura comunitaria, o a través del deseo que casi todos los lectores manifiestan –y cumplen- de contarles a otros lo que han leído, e intentar contagiarlos de su emoción. Los niños mas sinceros y desprevenidos con respecto a la lectura y su utilidad, no se avergüenzan de reclamar que les lean, y preservan así la costumbre de muchos pueblos y comunidades que gozaban y celebraban a través de lecturas públicas. Aun hoy muchos ritos religiosos giran en torno a lecturas públicas de textos sagrados. Pero ya he advertido que existe otro mecanismo mediante el cual se hace pública la lectura y que ha sido tan grato para algunos escritores como Borges: la conversación y la divulgación de lo que se lee, eso es lo que hemos pretendido con este Boletín y eso es lo que hacemos cuando conversamos en la librería; no nos exhibimos –que poco tendríamos para exhibir- sino que hacemos publicas nuestras emociones, y lo hacemos porque queremos a nuestros interlocutores, y porque sabemos que la literatura es un hermoso y agradable pre-texto.

pfa

1 comentario:

Cinzcéu dijo...

He venido a parar aquí porque en cuestión de horas hemos publicado notas distintas sobre aspectos de un mismo tema o de uno vecino. El título y la descripción de Libélula libros son clarísimos y respetables pero ¿por qué un Ministerio de Cultura (Educación en nuestro caso) asocia de manera invariable lectura= literatura= libro?
En efecto, no hay lectura sin nueva producción, es decir, sin "la conversación y la divulgación de lo que se lee" u otro modo de dar cuenta de lo leído.
Mi problema es con el otro aspecto que inaugura el post: los niños que piden que les lean ¿están leyendo?; los iletrados y los fieles que escuchan la voz ajena ¿están leyendo? Y mi preocupación es que los Estados argentino y colombiano (y apuesto que otras largas decenas) restrinjan la noción de lectura al soporte del libro y computen en su haber el relato oral (que es tan antiguo como necesario) de padres a hijos. Saludos y perdón si me he extendido.