lunes, 26 de febrero de 2007

Opio. Fermine Maxence. Traducción Javier Albiñana. Editorial Anagrama.


Estamos claros en una cosa: los viajes al interior, hacia el alma, son más peligrosos que los viajes fuera de casa. Este libro relata un viaje, pero qué viaje ¿Al interior o un viaje fuera de casa? Buena pregunta. No pienso contestarla.
Fermine Mexance dibuja en las pocas hojas de su libro la vida de un aventurero, la vida de un cazador de té. El protagonista de la historia es un apasionado de esta enigmática bebida, y hace referencia a varios tipos de té: verde, azul y blanco. Con la ayuda de mi interlocutora favorita, su abuela materna y Suzuki, el té comenzó a ser un producto esencial de la canasta familiar. Cuando era niño, su sabor me parecía la ca… pero con el tiempo –y varias penas a cuestas- la cosa fue cambiando. Hoy: otro de los mecenas del té ante mi paladar es monsieur Fermine Mexance.
El sabor se deduce poco del color. La pérdida del alma es el riesgo que se corre cuando se viaja, al interior o fuera de casa; gracias a las heridas y al olor del opio, pocas son las memorias que quedan. A propósito ¿Qué clase de té será el que tomamos los occidentales en las bolsitas que compramos en el supermercado? ¿Quiere alguien contestar esta pregunta? Después de haber leído el librito ya nada quiero saber. Solo trago, con la mente en blanco. Así es mejor.


Felipe Calderón Valencia

1 comentario:

Jose F Calle dijo...

Felipe: como un soldadito de plomo marchas, resignado, fuera de la Librería.
Hay un libro muy recomendable sobre el asunto de que tratas: "El libro del té" de Kakuzo Okakura; está editado por: Miraguano, Kairós y Azul.

Jose F. Calle