viernes, 2 de marzo de 2007

A la sombra de las hojas


Leo, con tanta lentitud que ni se nota el avance, la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami (Tusquets). Se trata de un mamotreto (“… literalmente, 'criado por su abuela', y de ahí, gordinflón, abultado, por la creencia popular de que las abuelas crían niños gordos.”: diccionario de la Real Academia). Mil sesenta gramos: seiscientas ochenta páginas, de cuarenta renglones: cada uno compuesto por cincuenta letras. Algo así como un millón trescientos sesenta mil caracteres. Zenón de Elea me ha condenado a no acabarla nunca.
Su protagonista: Tooru Okada, alias señor pájaro-que-da-cuerda, dice al final de la página 331: “La larga novela de Kazantzakis, Zorba el griego…”
Mi ejemplar de Zorba no alcanza la mitad de las páginas de la Crónica (320) y tiene diez letras menos por renglón: poco más de quinientos diez mil caracteres. Es decir, Zorba cabría casi tres veces en el volumen de la Crónica.
Y aquí recuerdo que, según cuenta Rodrigo Fresán: “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo –(fue) publicada en Japón en tres tomos en 1994 y 1995, porque a los japoneses no les gustan los libros grandes y pesados porque son incómodos de leer en el metro–…” (suplemento Babelia, de El País, sábado 2 de junio de 2001).
Para terminar escojo de mis libretas tres apuntes sobre el peso de los libros:
“…Durante una mudanza, (Eduardo Haro Tecglen) se excusa ante los operarios por la cantidad de libros que tiene y el trabajo que les representa el cargarlos y descargarlos. Uno de ellos contesta, casi condescendiente: "Peor Usted, que tiene que leerlos.”” (alguien que firmaba “ortega”, en un comentario en el blog que tenía Félix de Azúa).
Frank Krastz entra a Libélula con una caja de libros al hombro; cuando me ve leyendo me dice: “Es mejor leerlos que cargarlos: en la cabeza pesan menos.”
“Yo tengo por costumbre no comprar más de 200 gramos por autor.”, le dijo una señora a Pablo Felipe Arango en la librería Cúspide de Buenos Aires
.


Jose Fernando Calle Trujillo

No hay comentarios: