sábado, 31 de marzo de 2007

A la sombra de las hojas

Instrucciones–ejemplos sobre la forma de tener miedo principia: “En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.” (Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas, Alfaguara 1983).
Por suerte no compré Trilogía del vagabundo de Knut Hamsun en Escocia, ni caí en su página en blanco a las tres de la tarde, ni es una sola página en blanco: son dos.
Lo mismo le ocurrió, en el capítulo III, al Lector de Si una noche de invierno un viajero*, de Italo Calvino: “Y he aquí que en el momento en que tu atención está más pendiente, vuelves la hoja en la mitad de una frase decisiva y te encuentras ante dos páginas en blanco.” Tampoco muere el Lector: peregrinará por siete comienzos de novela más antes de conseguir el sosiego del final.
Isak Dinesen compuso un cuento: La página en blanco, donde se lee: “¿Quién es –prosigue la mujer– el que relata un cuento mejor que todas nosotras? El silencio. ¿Y dónde se lee una historia más profunda que en la página mejor impresa del libro más valioso? En la página en blanco.”**
Eso lo entiende a la perfección una –así llamada– Magda, que abrió un blog: Apostillas (http://apostillasblog.blogspot.com/) para poner una única entrada, que traigo aquí mediante el procedimiento de copiar y pegar:
8.1.06
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Un punto; nada más: “Lo demás”, dijo Shakespeare que dijo Hamlet, “es silencio.”
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* Página 45 de la edición de Bruguera 1983, ahora se consigue en: Siruela.
** Editorial Debate 1990: página 98

José Fernando Calle Trujillo

1 comentario:

Pablo R. Arango dijo...

"And the rest is rust and stardust" dijo Humbert.