jueves, 1 de marzo de 2007

Notas



"La vida esta ahí, simple y tranquila...¿acaso los momentos más serios de la vida no son aquellos en los que no pasa nada?", dice Tournier en uno de los ensayos que componen su libro “Celebraciones”. Y claro, cuando dice serios, o mejor cuando el traductor pone la palabra serios, no se refiere a los momentos aburridos, sino a los que trascienden, a los que entrañan la vida de verdad. Lo demás es mero espectáculo, puede obviarse, por ejemplo los actos sociales, o las manifestaciones públicas que siempre constituyen simple exhibicionismo. Por eso el periodismo tiene un valor tan limitado, ya lo sugería Borges, porque lo que él ve no es la vida, y cuando la percibe, no descubre su importancia o no le interesa porque aparenta ser simple. La literatura en cambio puede darse el lujo de ocuparse de lo elemental y serio. Varias veces he pensado que me gustan las película de cine en las que no pasa nada, y ahora comprendo mejor, me gustan porque las siento llenas de vida. Que curiosa paradoja.


pfa

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