lunes, 2 de abril de 2007

Malcolm Lowry: The only hope is the next drink.



No es una casualidad que el primer epígrafe de Bajo el volcán sea una cita de Sófocles. La visión de Lowry es trágica y borracha. Casi todo lo ve como una lucha, una fatalidad. Hasta el cruce de una bandada de pájaros: “Del sureste surgían parvadas que se amontonaban: pájaros feos, negros, pequeños, y sin embargo, demasiado largos, semejantes a insectos monstruosos, parecidos a los cuervos, de torpes colas largas y vuelo ondulante, enérgico y laborioso. Fustigando con su vuelo la hora crepuscular, retornaban febrilmente, como cada atardecer, a refugiarse en la espesura de los fresnos del zócalo, los cuales, hasta que cayera la noche, resonarían con sus chillidos estridentes, incesantes y mecánicos”.
Hay un pasaje de Bajo el volcán en el cual el Cónsul intenta llegar hasta su casa, atravesando un camino que la borrachera hace casi interminable. Ahí está la clave de la tragedia lowryana: la vida es como una borrachera profunda que hace casi imposible percibir con claridad los motivos y las posibilidades de salvación. La propia vida de Lowry, o por lo menos su propia percepción, queda ejemplarmente resumida en lo que le dice el doctor Díaz Vigil a Laruelle: “…¡pobre de su amigo! ¡Gastar su dinero en la tierra en esas tragedias continuas!”. En esa metafísica de la borrachera, se pasa de un infierno a otro: de la rasca al guayabo. Y se nos da un consuelo, pobre como todos los consuelos: “You are not the first man to have the shakes, the wheels, the horrors… You are not the first man to be caught lying, nor to be told that you are dying”. Y aunque esto sea poesía y hasta nos parezca bonito a algunos, se los digo, amigos míos, es mejor no intentarlo con la esposa.
Pablo Arango (el malo)

1 comentario:

Jose F Calle dijo...

Cuenta Douglas Day en Malcolm Lowry/Una biografía (FCE 1983, página 399): “El sábado 16 de marzo (de 1946), Lowry pidió al subjefe de Migración que le mostrara qué era precisamente lo que constaba en los archivos contra él… “Borracho, borracho, borracho”, le dijo el subjefe arrojando la carpeta. “Aquí está su vida”.”