miércoles, 9 de mayo de 2007

A la sombra de las hojas

Según despacho de EFE, desde Nápoles, El País de Madrid del 2 de abril de 1986 tituló:
Desilusión en el estreno mundial de 'Stabat Mater', de Pergolesi
Si apenas se estrenó entonces, ¿qué oí yo, con ese mismo título y del mismo compositor, más de diez años antes en la iglesia de San Francisco en Popayán?
Como estaba en cuestión mi cordura, busqué en mis discos y encontré –como la flor de Coleridge– el Stabat Mater de Pergolesi en un microsurco de Supraphon; entre caracteres cirílicos alcancé a distinguir una fecha: 1977. No era mucho, pero me animó a seguir. Poco informaban los cuadernillos: sólo el último que revisé –el menos recomendable– decía: “La versión del Stabat Mater que nos propone Jean-Claude Malgoire intenta reproducir la que pudo haberse escuchado en Nápoles quince años después de la muerte de Pergolesi.”, es decir: por 1751, doscientos treinta y cinco años antes del “estreno” según EFE–El País.
Con más entusiasmo continué la búsqueda: el número 3 (primavera de 1998) de la revista Goldberg contiene un ensayo de Jerome F. Weber: Stabat Mater; ocupándose de la versión –del mismo 1986 de EFE–El País– de Paul Colléaux, escribe: “Las primeras grabaciones en la era de las 78 revoluciones estaban cantadas por un coro de niños, y en la era del LP varias grabaciones de este tipo se realizaron en la Unión Soviética.” (página 45).
Y el 18 de marzo pasado, para prestigiar la estupenda versión de Rinaldo Alessandrini, Diego Fischerman escribió en el suplemento Radar de Página 12 “… el Stabat Mater que (Pegolesi) terminó en 1736, pocos días antes de morir, a los 26 años, es la versión más triste posible del texto más dramático de la liturgia cristiana, aquel que habla ni más ni menos que de una madre llorando al lado del cadáver torturado de su hijo.” Y enseguida el puntillazo a EFE–El País: “La obra se hizo famosa rápidamente… Y, todavía en 1810, era lo suficientemente popular como para que Giovanni Paisiello estrenara una nueva versión en la Catedral de Nápoles, con el agregado de instrumentos de viento.”
Si no empezara con: “Desilusión”, uno podría convenir en que el titular no fue inexacto sino tardío: pero una tardanza de un cuarto de milenio es algo exagerada.
Ojalá EFE y El País no confundan ahora el refrito de Cien años de soledad con su “estreno mundial”.
José Fernando Calle Trujillo

1 comentario:

Jose F Calle dijo...

Encuentro ahora en la "Discoteca ideal de música clásica" por Kenneth y Valerie McLeish (Planeta 1998, página 389), en la entrada Pergolesi, el siguiente apunte:
"Stabat Mater (1736)... Si alguna vez puede decirse que una obra sacra de 40 minutos de duración es "deliciosa", sin duda es ésta