lunes, 4 de junio de 2007

Escandalo y martirio



Fernando Vallejo ha gritado –escribiéndolo- que abandona su nacionalidad colombiana solo después de que le ha sido concedida la mexicana. Eso es algo parecido a lo que hacen los esposos cobardes, pero no importa. El caso es que ha dicho para condimentar la rabieta que no puede ser ciudadano de un país que casi lo manda a la cárcel por haber escrito un artículo que no gustó a algunos. Falso. Es cierto sí que algunas personas lo denunciaron, y es cierto también que el sistema judicial inició un proceso, pero es igualmente cierto que el mismo sistema lo absolvió, a él y a la revista donde publicó el artículo. ¿Acaso los ciudadanos no son libres de llevar ante los estrados judiciales los asuntos que creen deben dirimirse por ese medio?. La queja de Vallejo refleja que para él, como para la gran mayoría de los colombianos, lo que diga un juez vale nada. Si resultó absuelto fue precisamente porque el sistema que regula nuestra sociedad no es del todo perverso, al menos tiene pretensiones liberales y se funda en la idea de estado de derecho.
Lastima que sea este el tema que provoque la conversación acerca de Vallejo y no “El desbarrancadero” por ejemplo, pero es evidente que a él le gustan estos escándalos que le permiten arrogarse el martirio, una actitud por demás tan colombiana.


pfa

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