viernes, 14 de septiembre de 2007

A la sombra de las hojas


Leo en El mar*, de John Banville: “… estamos [‘los que somos medianías’] libres, fatalmente libres, de lo que podría denominarse la maldición de la perpetuación. Acabamos las cosas, mientras que para el creador de verdad, como el poeta Valéry, creo que fue él, afirmó la obra nunca se acaba, sino que se abandona. Una hermosa viñeta del Musée de Luxemburg nos muestra a Bonnard con un amigo, era Vuillard, desde luego, si no me equivoco, al que manda distraer al guarda del museo mientras él abre su caja de pinturas y retoca un fragmento de un cuadro suyo que lleva años colgado allí.”
La editorial Periférica publicó —en junio pasado— una segunda versión, corregida y disminuida: el propio autor ha dicho que la aligeró de un poco más de diez mil caracteres, de Saide (1a. edición: ECOE, 1995), de Octavio Escobar.
Borges preparó una Antología poética** suya en 1980; ahí, el poema: Carnicería fue enmendado —según subrayo— en el segundo y último versos, a saber:
Más vil que un lupanar / la carnicería infama la calle. / Sobre el dintel / una ciega cabeza de vaca / preside el aquelarre / de carne charra y mármoles finales / con la crueldad de un ídolo.
Infama en vez de: rubrica como una afrenta; y crueldad, de: remota majestad.
No sabemos, sinembargo, cómo decía el original (?) de 1923: la compulsa apenas pude hacerla con la edición —de Fervor de Buenos Aires— ya revisada en 1969***: “No he reescrito el libro.”, advierte Borges en el prólogo, “He mitigado sus excesos barrocos, he limado asperezas, he tachado sensiblerías y vaguedades…”
Convictos de creación —condenados de por vida a la enmienda de su obra: Bonnard y Borges. Y Escobar: que ahora mismo principia a cumplir pena.
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*Anagrama 2006, traducción de: Damián Alou, página 41. **Alianza 1981, página 10. *** Obra poética, Alianza 1972, página 30.

José Fernando Calle Trujillo

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