viernes, 11 de abril de 2008

La carretera. Cormac McCarthy. Traduc. Luis Murillo F. Mondadori. 2008.



Un hombre lleva a su pequeño hijo por un territorio desolado, la madre desesperanzada decidió abandonarlos, creía inútil el esfuerzo, el hombre en cambio decide persistir a pesar de todo, el niño pregunta constantemente si poseen el fuego y son sus portadores. Esta cantaleta se repite permanentemente y el padre le responde siempre que sí. Son de los buenos afirman ambos, no serían capaces de robar a alguien, mucho menos de comer carne humana y se dirigen al sur huyendo del frío e intentando buscar algo. El hombre recuerda, defiende su crío y cuenta con suerte para encontrar comida, pero el camino parece eterno, la desolación es otal y los vestigios de Dios son casi nulos.
La carretera de Cormac McCarthy fue durante 2007 un best –seller en los Estados Unidos, y recibió el premio Pulitzer de novela. Es evidente que se trata de una historia que cautiva a los norteamericanos. La desolación provocada por un holocausto nuclear los asusta tanto como les gusta la sensación de ser una prepotente potencia mundial, sin duda esa razón debió convertir el libro en un fenómeno de ventas, no obstante su valor literario es formidable. La prosa descriptiva y fría de McCarthy logra conmover y transportar al lector al ambiente que recrea, la sensación de desconsuelo combinada con recurrentes pero breves sensaciones de esperanza logra un efectivo ambiente sicótico. La mayor fortuna de la historia sin embargo estriba en que no se acusa a nadie de la desolación, el problema no reside en los enemigos sino en la perdida, en la destrucción de casi todo, sufrida y presenciada por unos pocos sobrevivientes, algunos de los cuales guardan con celo místico la esperanza, tal vez a eso se refiriera el niño, tal vez ese sea el fuego. El caso es que su lectura es conmovedora y deja una extraña sensación de hermosura, añoranza y tristeza.
Nota: El Doctor Calle advierte que la edición colombiana de La carretera es fea si se compara con la española. Yo advierto que ambas poseen una carátula insípida, ¿por qué no adquirieron también los derechos sobre la carátula norteamericana?

(pfa)

4 comentarios:

bernard n. shull dijo...

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Camilo Jiménez dijo...

No conocía la carátula de la edición en inglés. Quiero leerla en su idioma original, ya la encargué. McCarthy ha sido de mis más estremecedores encuentros literarios de este año.

Y aprovecho para agradecer el envío del boletín. Lo único que no me gusta es que no sale con más frecuencia. Saludos.

Bienvenidos. dijo...

No me tomen por irrespetuoso, pero creo que deben actualizar el blog.

Bienvenidos. dijo...

Si Libélula cumple años, yo quiero que le compren torta y le prendan velas a esta entrada. Creo que tienen la misma edad.