sábado, 19 de julio de 2008

Platón y un ornitorrinco entran en un bar... Thomas Cathcart y Daniel Klein. Planeta. 2008.



"Dimitri: Así, Tasso, tú eres de los que cree que no hay verdades absolutas, y que toda verdad es relativa.
Tasso: Así es.
Dimitri: ¿y estas seguro?
Tasso: Absolutamente."

Este es tal vez uno de los mejores descubrimientos que he tenido este año. No he parado de reírme, no he parado de comprender la filosofía un poco más a fondo, no he parado de volver a entreabrir las hojas de este libro, con el fin de recordar alguno de esos momentos que me provocaron risa.

Éste es un libro serio de filosofía que induce en algunos momentos sonrisas tímidas y en otros carcajadas. Sin embargo Kant seguirá siendo Kant y la filosofía seguirá siendo filosofía aunque este libro logra quitarle el traje de etiqueta que algunos filósofos mal vestidos le quieren poner a su discurso.

Cada uno de los capítulos merece una reseña distinta, sin embargo no tengo la paciencia para escribirlas ni ustedes el tiempo para leerlas, pero sí cabe resaltar que a pesar de la molestia que me generó el hecho de que de momento el humor no fuera desprevenido sino impuesto, este libro vale la pena ser leído un par de veces, eso si, sí no se tiene la gracia innata no debe ser compartido en voz alta, porque podría generar uno que otro desencanto, pero merece ser leído, sobre todo los capítulos de filosofía del lenguaje y de relatividad ya que estos dos dan una idea de por qué el lenguaje es primordial en todo conocimiento y porque los absolutos son completamente ajenos a la realidad, en especial cuando las escuelas de filosofía intentan dar su versión de la concepción del mundo. Esta es mi escala de valor, estos dos fueron los mejores capítulos, sin embargo a otro lector le apasionaran otros y así la relatividad toma la fuerza requerida y el libro va tocando los principales temas que han dominado el campo de la filosofía con sus autores principales y sus mas tediosas teorías, todo con buen humor.
El sábado que termine el libro me entró una profunda melancolía, similar a aquellas que se siente al regresar de un paseo inolvidable, justo en el momento donde nos damos cuenta que todo lo vivido jamás podrá ser recreado; me detuve un momento a pensar en el libro que empezaría a leer ahora, en cuál es el sentido de la literatura, en cuáles serán las emociones del próximo libro, cuál es el significado del lenguaje.

Respire profundo, saludé en la librería, me sonreí de algo, no sé qué, y pensé, es ahí donde esta la filosofía.
Humberto Posada C. - Libélula libros

1 comentario:

Izaack morales dijo...

Genial el libro y lo comentas.