viernes, 10 de octubre de 2008

El viaje

La editorial edhasa acaba de reeditar Viaje al fin de la noche, sobre el cual dijo Juan Carlos Onetti: "Los objetos, los amores, los días, los simples entusiasmos, no están destinados a la mugre y la carcoma. Céline miente, entonces; vivió en el paraíso y fue incapaz de comprenderlo. Pero existe algo llamado literatura, un oficio, una manía, un arte. Y Viaje es, en este terreno, una de las mejores cosas hechas en este siglo". Escrita en una suerte de estilo callejero, como de conversación de plaza de mercado, además de la roña que señala Onetti, la novela está llena de humor, amor y ternura también. En la primera parte, cuando el protagonista y narrador es conducido absurdamente a la guerra, se da cuenta de forma intempestiva de la locura en la que se ha metido: "A lo lejos, en la carretera, apenas visibles, había dos puntos negros, en medio, como nosotros, pero eran dos alemanes que llevaban más de un cuarto de hora disparando […] Por más que me refrescaba la memoria, no recordaba haberles hecho nada a los alemanes". Para el amor y la ternura, basta mirar las palabras que le dirige a Molly, una prostituta que lo sostuvo a él (Bardamu, el protagonista) durante su estancia en los Estados Unidos: "Yo quiero que si ella puede leer alguna vez esto que escribo en un lugar cualquiera, desconocido para mí, sepa con toda evidencia que yo no he cambiado para ella […] Si ella no es ya bonita, como era, pues bien: eso no tiene la menor importancia […] Yo he podido guardar tanta belleza de ella en mí mismo, tan vívida, tan cálida, que tengo bastante para los dos y por lo menos para veinte años aún; el tiempo de acabar para siempre...". La encuadernación es muy buena, el precio muy bajo y la traducción –vayámonos acostumbrando— pletórica de españoladas.
Pablo R. Arango –Libélula libros.

1 comentario:

Gatomico dijo...

Pues el libro es ahí, entero es "ahí". Pero sí se lee hasta la parte donde le escribé (!) una carta de amor a la mujer con la que vivió en USA, creo que puede mejorar.