jueves, 4 de junio de 2009

La sabiduría del editor. Hubert Nyssen. Trama. 2008

Las razones y la fuerza emprendedora y creativa de un editor y un librero son idénticas. Las dificultades también. La diferencia estriba en que el primero se entiende con escritores –y en consecuencia con egos desmedidos- y el segundo con lectores –es decir con egos un tanto controlados-. El resto son similitudes: uno escoge y diseña carátulas, el otro vitrinas; uno construye con paciencia colecciones, el otro fondos y estantes. Ambos se envidian, añoran, necesitan y respetan, por supuesto siempre que los objetivos del editor no se reduzcan a los meramente comerciales, o los del librero a sus caprichos o veleidades.
"Ser editor, lo supe aquel día, no es solamente poseer un savoir faire y el recuerdo de ciertas enseñanzas. Consiste, en primer lugar, en manifestar un querer hacer, aliado con un querer soñar. Es también en ocasiones un saber sobrevivir. Digamos más sencillamente que es también tener un ápice de esa locura que Bourdalouse llamaba aheurtement, o si se prefiere: ser más obstinado que una mula", escribe Hubert Nyssen en La sabiduria del editor. Igual un librero. Y escribe también: "Ahora sé, y lo digo a aquellos que quieran lanzarse a la aventura, y a los que nunca desanimo: entrar en la edición es como entrar en la crisis. Y está muy bien así. La crisis aviva la edición". Y la crisis es la del libro, así que vale para todos los que habitan su mundo, no obstante Nyssen infunde un agradable y fundado optimismo pues, "sólo los libros siguen proponiendo la capacidad de tener una intimidad del conocimiento, un delicado tejido que podemos, según nuestros deseos, palpar, plegar, desplegar, replegar con lentitud o premura...". La crisis además, si es que ella no es condición permanente del libro y su futuro, puede enfrentarse con humor, como el de aquel ingeniero de sistemas que recuerda el mismo Nyssen y que aseguraba "que si el ordenador hubiera sido inventado antes que el libro, éste habría aparecido como un progreso tecnológico considerable porque puede prestarse, hojearse, aspirarse, anotarse".
Hubert Nyssen sabe lo que dice, y goza de autoridad para hablar y mirar de frente a las grandes editoriales, de las que denuncia su exclusivo afán mercantil, es el fundador de Actes Sud (www.actes-sud.fr), una editorial creada en 1978 en una pequeña ciudad francesa, y fue el descubridor de Nina Berberova y Paul Auster. Su fina editorial publica al año más de trescientos títulos y se ha constituido en referente literario y cultural. Tiene razón para la confianza que lo asiste, y para provocarla, aunque él mismo se pregunte: "confianza ¿en qué?" (pfa)

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