lunes, 22 de junio de 2009

Notas

Mientras observo un libro en la librería Cúspide de Buenos Aires, de un escritor que en ese momento además firmaba libros a los compradores, se me acerca una Señora:
-"¿Cuánto pesa ese libro?; porque yo no acostumbro comprar más de doscientos gramos de cada autor". Yo apenas soy capaz de sonreír. Después he buscado sin éxito en la librería, el lugar adecuado para poner una balanza. (pfa)

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