jueves, 27 de agosto de 2009

Notas

El juez Fernando Giraldo me ha dicho en un avión que aunque parezca pretencioso, él cree saber lo que es la soledad. Me gustó que no me advirtiera de manera tajante que tiene tal conocimiento, sino que supusiera incluso que puede no tener atisbo alguno, o más bien, que en caso de saberlo, manifestarlo sería una descarada falta de pudor; aun así me contó su historia: una tarde de sábado en Pácora, cuando era juez en ese pueblo, se sentó en el parque a leer "Pantaleón y las visitadoras", se reía públicamente y sin vergüenza, luego cuando terminó y quiso mostrarle a alguien lo que lo había hecho gozar, se acordó que estaba solo en ese pueblo, que no conocía a alguien, y que el gozo generado por la lectura no lo podía compartir; allí, en ese instante -dijo-, me sentí solo, infinitamente solo. (pfa)