lunes, 19 de octubre de 2009

Nuestra mayor crítica consiste apenas en el silencio

                                                                          
Se ha presentado una divertida controversia entre El Malpensante y Arcadia debido a que esta última presentó en su penúltimo número la breve crónica de una conversación con Harold Alvarado Tenorio. A los editores del Malpensante les ha parecido que se incurrió en excesos y comparaciones absurdas. No es necesario entrar en la discusión pues ya se bastan ellos para provocarse, pero vale meter basa para advertir que el mundo literario en Colombia merece más color, más provocación, más controversia, menos unanimismo, seguimos en el mismo estado de autoelogios, gestando escritores a veces con oficio pero siempre insípidos, y cuando más, llorones pretensiosos que suponen insuperable la capacidad de juntar de manera coherente más de tres frases. Nuestra mayor crítica consiste apenas en el silencio. En otros casos no es más que ejercicio académico que intenta emular los aburridos trabajos de universidades norteamericanas. Son pocas las notas que auscultan con juicio algún libro, su publicación debe agradecerse precisamente a revistas como Arcadia o El Malpensante: los Sopores de Morales y las juiciosas notas de Luis H. Aristizabal, poco más.
Claro, para decir algo habría que leer.
Alvarado Tenorio podrá ser un provocador que da golpes bajos, pero el establecimiento literario y editorial no se encumbra para mucho más. Un poco de humor y mala leche no pueden ser mal vistos en medio de tanto gris y tanta tristeza.
Como sucede con muchas otras cosas en Colombia, parece que quisiéramos arroparnos de cierta falsa melancolía: supondrán que solo allí habitan el arte y la poesía. (pfa)

1 comentario:

maggie mae dijo...

ay no pablo, si leés a ese señor alvarado te darás cuenta de lo idiota que es y que los golpes bajo no son chistosos, es más bien pa cagarse en la gente, hablar mal de las personas no está mal, pero si lo es si se descalifica su obra sólo con insultos personales. burlémonos de las "obras". Eso sí.