jueves, 2 de septiembre de 2010

Notas

Dice Sabato (España en los tiempos de mi vejez. Seix Barral 2004), que en vez de poner un letrero en las librerías en el que se anuncien "novedades", debería ponerse uno que diga: fugacidades. (pfa)

3 comentarios:

Jose F dijo...

Gonzalo Arango dijo:

"El hombre no ama la belleza sino la novedad, y la novedad se vuelve vieja."

Christian C. Londoño dijo...

Anota Schopenhauer (Parerga y Paralipómena):

"Jerjes, según Heródoto, contemplando su inmenso ejercito lloró, al pensar que, de todos aquellos guerreros, ni uno solo quedaría con vida. ¡Quién no lloraría también, al ver los gruesos catálogos de libros recién publicados, si piensa que, en diez años, de ninguno de estos libros se hablará!"

(La versión de Pilar López es bastante curiosa: "¿quién no lloraría al ver el grueso catálogo de la Feria del Libro, cuando pensara (...)?"

Jose F dijo...

“Si nunca desaparecieran las gotas de rocío en Adashino, si se mantuviera siempre inmóvil el humo de la colina de Toribe y viviésemos eternamente, sin cambiar, ¿nos podría conmover el encanto frágil de las cosas? Las cosas son bellas precisamente porque son frágiles e inconsistentes”.

(Kenko Yoshida, en: Tsurezuregusa:
Ocurrencias de un ocioso, Hiperión)