viernes, 20 de diciembre de 2013

Corazón tan blanco. Javier Marías. Debolsillo.

Corazón tan blanco atrapa al lector desde sus primeras páginas. Narra la historia de Juan Ranz, un traductor que recién se ha casado con Luisa y que, desde la víspera de su matrimonio, se siente invadido por cierto presentimiento del caos. Esta trama central se combina con varias historias secundarias que sin embargo involucran de una u otra forma a Juan y a Luisa: una amiga española que intercambia correspondencias con un desconocido algo tosco y muy enigmático, una cubana que espera en la calle a un hombre casado que vive al otro lado del mundo, un amigo de la infancia, imitador de cuadros, que sabe quién quiere y quién no quiere ser abordado y fragmentos de una historia que Juan “No ha querido saber, pero ha sabido” sobre el oculto pasado de su padre que lo atormenta y cuestiona constantemente a través de la novela.


Juan Ranz, ingenioso y reflexivo, tiene constantes debates sobre qué tan bueno es el saberlo todo, pues hay cosas que prefiere desconocer pero que llegan a él sin que pueda evitarlo (los oídos no tienen párpados), así mismo reflexiona sobre la culpa y sobre cómo en el matrimonio su relación pierde magia cuando no puede pensar en Luisa, pues ella siempre está a su lado. 

El título se debe a la cita de Macbeth que dice: Mis manos son de tu color; pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco. Esta frase es pronunciada por Lady Macbeth, quien después de incitar a su esposo a cometer un asesinato siente que no puede compartir con él la culpa pues el hablar y el imaginar, a diferencia del ejecutar, son inocentes.

Con una prosa dinámica y unos monólogos subyugantes, es un libro que deja huella en cualquier lector. Totalmente recomendable para leer no una, sino muchas veces.

Juliana Zuluaga
Libélula Libros

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