martes, 3 de junio de 2014

Antología. León de Greiff, Pre-Textos y Fondo de Cultura Económica.

Una nueva antología de León de Greiff, esta vez con el respaldo de dos editoriales de amplia difusión, lo que significa sacar a la luz pública un poeta que se conoció a medias en el siglo XX, una época de abundante producción poética en lengua española[1].

De Greiff no hizo parte de ese auge pues lo que se imponía era publicar y darse a conocer. De Greiff se sentía más cómodo en su anonimato (semi: pues algo se alcanzó a conocer de él, muy poco, como para dejarlo tranquilo) con las malas ediciones locales de muy escasa difusión.

Fue después de su muerte, en 1976, cuando comenzó la tarea titánica de sus herederos, en especial de Hjalmar de Greiff, para poner en orden la montaña de papeles, cuadernos, libretas, servilletas, etc., además de recoger escritos dispersos en periódicos y revistas viejas y en emisoras culturales con colaboraciones orales. Así se pudo reunir toda su obra –verso y prosa– y editarla sin errores en prensas universitarias.

La antología tiene la ventaja adicional de estar a cargo de Darío Jaramillo Agudelo, poeta y escritor de prestigio. Jaramillo seleccionó cerca de cien poemas; por primera vez se incluyen en una antología los dos poemas más largos: “Poemilla de Bogislao” (1948) y “Relato de los oficios y mesteres de Beremundo” (1955). La cifra de poemas se puede ampliar pues se trata de dos poetas con criterios muy diferentes sobre lo que es la poesía. Por ejemplo, Jaramillo le dio poca importancia a la prosa que de Greiff consideraba parte de su poesía.

“Su ídolo era Poe”, dice Jaramillo. Esto pudo ser cierto cuando León tenía veinte años y escribió su “Plegaria a Poe” (en 3 versiones: ¿desde tan temprano ya embolataba lo que escribía?) bajo la influencia de su amigo y poeta Abel Farina (Antonio María Restrepo, Aguadas (Antioquia) 1875-1921), quien fue tan entusiasta de Poe que le puso a su hijo el nombre de Edgar Poe Restrepo.

El suicidio de Farina pudo incidir en que Poe permaneciera más de la cuenta en la mente de León. Difícilmente se encuentran dos poetas más diferentes. La arrogancia de Poe y el menos arrogante de los poetas; las fantasmagorías enfermizas del primero y el honesto y sanote de León. Apostaría a que se encuentran con más frecuencia en León los personajes de Shakespeare: Hamlet, Falstaff, Shylock, Macbeth, Ofelia, Yago, Desdémona, Yorick, Mercucio, la Dama Oscura, etc. Además, de Greiff era demasiado independiente como para tener ídolos.

Suponiendo que de Greiff llegara a ser conocido, ¿supondría un reacomodo del canon poético en lengua española? Es prematuro decirlo. Los americanos de lengua hispánica nos hemos dejado matonear por la larga tradición de la poesía española. ¿Por qué Estados Unidos, no obstante la larga tradición europea, tiene una gran poesía? ¿Nos faltó un Emerson?

Tenemos la mala costumbre de no analizar los poemas. ¿Cómo saber si un poeta se repite o se renueva? ¿Cómo decidir sobre la calidad si no indagamos sobre la diversidad de significados que es, en gran parte, lo que establece la calidad de un poema?

Lo nuevo que ofrece de Greiff es una fuerte interiorización de su mundo poético, ajeno al rechazo o al aplauso, que no aportaban nada. No obstante haber vivido en el mismo corazón de Bogotá con toda su turbulencia política, la poesía de este tipo nunca lo atrajo. El poeta simpatizaba con la izquierda política, pero el lenguaje muerto de estos grupos lo hacía retroceder.

Harold Bloom no comparte la tesis de Freud según la cual todos nuestros actos tienen sentido. Si así fuera, comenta Bloom, no podría haber nada nuevo. Nos repetimos incesantemente y sólo salimos de ese “eterno retorno” por medio de la voluntad de cambio. Es la posibilidad de producir algo nuevo, original. Creo que fue este camino el que siguió León de Greiff.

Javier Vélez Acosta
Libélula Libros
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[1] Debo aclarar que en 1992 Fernando Charry Lara hizo una muy buena antología para Visor de España en un momento en que todavía no se conocía la obra completa de De Greiff. Igualmente Cecilia Hernández de Mendoza hizo una antología para la Biblioteca Ayacucho de Venezuela. No es del caso examinarlas aquí.

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