miércoles, 20 de agosto de 2014

Consiga más


Stuart Diamond, Conecta. Trad. Efrén del Valle.


Sin el ánimo de ofender a los puristas que leen este boletín, donde solo esperan encontrar espasmos de literatura, quiero contarles la historia de este libro. Por escoger para vivir una profesión que tangencialmente tocaba una de mis pasiones, la matemática, fui condenado, como librero, a cuidar el rinconcito oscuro donde en Libélula padecían el destierro los libros de “esoterismo empresarial” (designación que también le dieron a mi profesión, la cual no me quedó más remedio que aceptar con gracia). A veces sentía la altruista necesidad de hojear estos libros, porque, más que por interés, como su protector recibía su mirada lapidaria, buscando en mí cierta conmiseración pues se sentían olvidados, debido a que el interés del público de esta librería nunca fue el rinconcito oscuro.

Consiga más cabria perfectamente en este espacio, de hecho, después de una excelente capacitación a la que fui invitado en la empresa donde trabajo, recomendaron este libro, y en el último lugar que pensé encontrarlo fue en Libélula, porque además siento que desde que ya no soy librero aquel rinconcito nadie lo cuida y por tanto no creía que hubiera de estos libros. Confesé con temor a mi esposa el interés que había despertado este libro en mí; después de su sonrisa, un poco burlona, ella me ayudó a buscarlo en almacenes de cadena y en filas de supermercado, sin éxito. Hasta que me atreví a preguntar en Libélula. Temiendo una mofa adicional, intente hacerlo cuando menos ocupantes hubiera, cuál fue mi sorpresa cuando vi que el libro estaba y lo compré emocionado, como si hubiera comprado cualquier libro de Julio Cortázar. 

Lo empecé a leer de inmediato, suspendiendo la historia que tenía al frente. Me encontré con un libro bien escrito, que no pretendía ser un tratado para cambiar tu vida, ni para explicar cuál era la mejor manera de administrar una empresa, sino que quería indicar cómo negociar en todos los momentos de la vida. Consiga más está lleno de historias, fue escrito a manera de diálogo permanente, y leyéndolo me sentía en una sala cómoda donde Stuart me contaba sin pretensiones y de manera inteligente y graciosa, anécdotas e historias de la gente que él conocía. 

Después de leerlo me quedé sin soluciones de fondo, igual de contento y emocionado que al principio, diciendo con orgullo que lo leí y me gustó, que cambió algunas percepciones de mi vida, que no solo es un libro del plano empresarial, sino que me llevó a comprender que, desde el mismo momento en que soy golpeado sutilmente para que mi posición al dormir haga desaparecer los ronquidos que no dejan dormir a mi esposa, ya sin sonrisa, estoy negociando y que la forma en la que lo haga, podrá significar qué tanto llegaré a conseguir.

Humberto Posada Cifuentes
Libélula Libros

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