viernes, 3 de octubre de 2014

A la sombra de las hojas


En el principio de la página 89 de: «Esto no es una novela» (por David Markson, traducción de Laura Wittner, La Bestia Equilátera 2014): «Escéptico: ¿Y es posible que haya usted leído todas estas paredes llenas de libros? Anatole France: Ni un décimo. Supongo que usted no usa su porcelana de Sèvres todos los días, ¿verdad?». 

Un entrevistador le preguntó lo mismo al padre Gonzalo Sánchez Zuleta —historiador y bibliófilo irredento—: «Y a usted quién le dijo que los libros solo son para leerlos.» 

Voy a mandar a copiar y enmarcar las respuestas de Anatole France y el padre Gonzalo para ponerlas en la biblioteca. 

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«Por lo tanto, es éste el momento de decir que Flaubert nunca escribió ni dijo “Madame Bovary soy yo”.» —así de terminante: Jorge Fondebrider, traductor de la nueva edición de Madame Bovary / Costumbres de provincia: Eterna Cadencia Editora. Asegurar que Flaubert nunca escribió la famosa cláusula reclama —por supuesto— el escrutinio minucioso de cuanto documento provino de su puño y letra. Cosa ardua: cada tanto se descubrirán manuscritos de Flaubert; ahora mismo —a finales de junio: Número 109—110— la revista Turia publicó: «Tres fragmentos suprimidos de Madame Bovary.» traducidos por Mauro Armiño: «de la nueva edición del libro que en Francia acaba de publicar Gallimard». Ya lo habrá hecho —fatigar la obra entera de Flaubert— el prolijo Fondebrider, con dedicación admirable: pero lo que no hay con qué pagarle es haber estado pendiente de todo lo que dijo —en todo momento y durante toda su vida— Flaubert. 

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La editorial Periférica publicó la nouvelle de David Garnett: «Lady into Fox» como: «La dama que se transformó en zorro» (sic). Me temo que después le dé por publicar: «El Dr. Jekyll que se transformaba en Mr. Hyde». 



Jose F. Calle 
Libélula libros

1 comentario:

Jorge Fondebrider dijo...

Un detalle: los tres fragmentos a los que con bombos y platillos hace alusión la revista Turia son más que conocidos desde hace añares. Las razones de su inclusión en una nueva versión de Madame Bovary se deben a que, por una maniobra comercial, La Pleyade, de Gallimard, acaba de incluirlos mediante una justificación algo dudosa en su nueva edición de las obras completas. Los españoles, como de costumbre, aceptaron sin chistar y se llenaron la boca hablando de la novedad. Sin embargo, cualquiera que haya estudiado con algún detalle los manuscritos y lo que sobre ellos dijo la crítica francesa (sobre todo los "genetistas") sabe que la novedad nació vieja. Cordialmente