viernes, 10 de junio de 2016

"La casa de las miniaturas", Jessie Burton, Salamandra. Trad. Carlos Mayor Ortega.

En la decoración de la casa de Petronella Oortman, una joven holandesa hija de una familia de estirpe venida a menos, trabajaron alrededor de 800 personas durante veinticuatro años. Todo se cuidó hasta el último detalle porque Johannes, su marido, era uno de los comerciantes más prósperos de Ámsterdam, uno de los grandes centros de compraventa de productos procedentes de todo el mundo hacia finales del siglo XVII. Las nueve habitaciones de la vivienda están recubiertas por elegantes telas, hay cuadros, sofás, mesas, candelabros, vajillas, una cuna, un juego de backgammon… 700 piezas realizadas por los mejores pintores, tallistas, ebanistas, cesteros, plateros, vidrieros y encuadernadores. Cualquier turista de paso por Ámsterdam puede contemplar esa joya. Está en la segunda planta del Rijksmuseum, a dos pasos de la “Ronda de noche” de Rembrandt. Porque la vivienda en la que tantos artistas y artesanos trabajaron y tanto dinero costó es… una casa de muñecas.

El regalo de esa joya es el punto de arranque de La casa de las miniaturas, la novela de la que les quiero hablar hoy y con la que la escritora novel de sólo 32 años Jessie Burton, ha saltado a la fama.
La casa de las miniaturas es una detalladísima recreación de la vida cotidiana en Ámsterdam en un momento crucial de su historia, pleno Siglo de Oro holandés, momento en el que ese país se transformó en una potencia de Europa. Florecieron el comercio, la ciencia y la cultura.

La novela comienza en el otoño de 1686, cuando Petronella llega a la ciudad tras haber contraído un matrimonio concertado –y no consumado– en su pueblo. Allí la esperan un marido ausente y una cuñada poco simpática y misteriosa. Una familia con muchos secretos que Petronella irá descubriendo al mismo tiempo que irá creciendo. Una novela que retrata una sociedad aparentemente intachable de cara al exterior pero que puertas adentro escondía los peores pecados de aquel tiempo: embarazos fuera del matrimonio, sodomía, corrupción mercantil…

Todo esto girará alrededor de la casa de muñecas que su marido le regalará a Petronella para compensar el poco caso que le hacía, también en la alcoba.

Es una novela que combina varios géneros: novela de iniciación, histórica y hasta suspense. De esas que se disfrutan de principio a fin.

Fernanda Ares
Libélula Libros

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