miércoles, 28 de septiembre de 2016

"Historia menor de Grecia", Pedro Olalla. Acantilado.

Un aedo recorre pensativo las costas de Jonia Oriental. Esta vez quiere componer un poema que refleje la grandeza y miseria humanas. Sabe que la música que acompaña sus versos impedirá que su mensaje se haga inmortal y por eso acudirá a la palabra escrita. La narración de los últimos episodios de la guerra de Troya y el regreso a Ítaca del astuto Odiseo, le servirán de excusa para describir la humilde condición de los hombres y para exhortarlos a perseguir el bien. 2705 años después, en 1955, un arqueólogo descubre en tres versos de una copa de barro la que podría ser la más antigua referencia literaria de Europa y el primer uso de la grafía griega; una mención a la Ilíada en la época en que se cree que Homero vivió. Estos dos eventos, y otros que entre ellos sucedieron, son el material del conjunto de relatos históricos que componen Historia menor de Grecia del helenista Pedro Olalla.

Olalla piensa que la historia tiene como propósito ayudar a mejorar el mundo, cree que las acciones desinteresadas y valientes se guían por el mismo pensamiento; esta idea es la antorcha que ilumina su libro. La vergüenza y la culpa de Alejandro por haber asesinado a su amigo Calístenes, "el más libre de los hombres"; las palabras que en su lecho de muerte pronuncia el emperador Juliano sobre el justo gobierno, la felicidad del pueblo y la importancia de la permanencia de la filosofía en el espíritu humano; el compendio de reflexiones morales de Demócrito por parte de Juan Estobeo para la educación de su hijo; el redescubrimiento de las tierras griegas mencionadas por los antiguos historiadores por el capitán inglés William Martin Leake; estos fragmentos históricos, y los otros que componen esta obra, son gestos aislados que hacen comprender el humanismo propuesto por los griegos.

En el relato que se dedica a la Historia de Heródoto podría resumirse el libro. "Heródoto ha decidido que los protagonistas de ese insólito relato hecho a base de viajes y preguntas no serán los dioses ni los héroes, no serán sus compatriotas ni sus enemigos, no serán siquiera los griegos o los persas: serán los hombres, todos los hombres". Al pasar las páginas se tiene la impresión -usando una metáfora de Javier Cercas- de que se ha descubierto un nuevo continente del mapa humano. La historia, como relato y crónica de los trabajos y días del hombre, es algo que se crea y conserva día a día. Como enseña Pedro Olalla las conquistas de la civilización son efímeras y como tal deben defenderse constantemente. En su ensayo Sobre la historia Bertrand Russell presenta una sugerencia similar: "Con todo lo envuelto en el olvido, el historiador debe componer nuevamente, en cada época, el epitafio de la vida del hombre".
Andrés Felipe Hurtado Garcés 
Libélula Libros

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