jueves, 29 de septiembre de 2016

Sobre la felicidá

Una idea frecuente en la filosofía griega afirma que la felicidad no se puede separar de la virtud; algo que no tiene ningún sentido en la actualidad, cuando la felicidad se suele asociar a la alegría. Séneca, en su breve texto Sobre la felicidad, hace algunas anotaciones al respecto, sin abandonar el ideal griego de la virtud, pero relajando la exigencia de perfección. Presentaré algunos de los puntos de su reflexión, con ese estilo fresco y juvenil de los blogueros cuyo culmen es el listado de internet, o decálogo virtual, a riesgo de defraudar a los exigentes lectores de Libélula Libros.

1. La felicidad es esquiva. Todos hemos podido constatar lo difícil que es alcanzarla, pues cada vez que creemos haberla obtenido, se nos escapa de nuevo.

2. Quizá, el motivo es que nos dejamos llevar por la moda y los prejuicios sociales. No pienses que la felicidad está en lo que desea el vulgo, la masa, la manada o la plebe: la felicidad está en tu interior, encuentra tu –propia– autenticidad.

3. Busca la felicidad en lo duradero. Es un error creer que vas a ser feliz si deseas las cosas pasajeras: el dinero se agota, la belleza física envejece y la enfermedad acecha, pero el alma permanece.

4. Practica la libertad del sabio, que es indiferente a la fortuna. Ellos son imperturbables ante la adversidad, pues aceptan que es condición natural de la vida.

5. Es recomendable mantener siempre una conducta virtuosa, pues solo cuando la vida se encamina hacia el bien, es posible la felicidad. Eso sí, hay que tener en cuenta que ni el placer ni la alegría acompañan siempre a la virtud.

6. Obedece a Dios y haz los sacrificios necesarios.

7. De todas formas, si no eres capaz de hacerlo, puedes optar por la vía del predicador: mejor hablar bonito y actuar mal que hablar feo y actuar mal.
8. Si bien no es sabio y virtuoso desear ser rico, es mejor ser rico que pobre. Con dinero, el sabio puede satisfacer placeres del alma como la lectura y sucumbir ante las recomendaciones insistentes de algunos.

9. Si llegas a ser rico, además, sé generoso, pues no debes apegarte a la riqueza y es virtuoso y feliz luchar por el bienestar del prójimo.

10. Admira al virtuoso o, en su defecto, al predicador. De pronto, de tanto mirar, uno se contagia, o lo convencen. A propósito, felicito a Libélula Libros por sus quince años; a Pablo Felipe y Carolina, Lucy y todos los dependientes que han pasado por allí, así como a los clásicos, el filántropo Tomás y el abogado Christian, y, cómo no, a todas las liendres que hemos salido en el proceso.

Pablo Aristizábal
Libélula Libros

Boletín 73 Libélula Libros:
https://issuu.com/tomasd88
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