martes, 25 de marzo de 2014

Cuentos orientales. Marguerite Yourcenar. Punto de Lectura

Los diez cuentos de este libro, escritos en una época en la que Yourcenar viajaba frecuentemente a Grecia por la ruta de los Balcanes, se inspiran en la interpretación moderna de algunos mitos y leyendas provenientes de Asia, así como en la lectura de textos taoístas, tal es el origen del maravilloso relato sobre el anciano pintor Wang-fo y su discípulo Ling, o en el interés por la literatura china y japonesa que da origen a El último amor del príncipe Genghi.


Genghi el Resplandeciente, el mayor seductor que jamás se vio en Asia, se presenta como un anciano en el bosque para quien es forzoso empezar a morir lejos de su fama y de su nombre. Yourcenar completará la historia dejada por Murasaki en el siglo XI: "Le dernier amour du prince Genghi es un esfuerzo por evocar lo que puede ser esa página dejada en blanco en la novela de Murasaki, esa página cuyo título es simplemente Desaparición en las nubes. Es la muerte de Genghi. Supimos que se había retirado a un monasterio, luego, salvo ese título, no sabemos nada más. Traté entonces de imaginar lo que ocurría"1. (A propósito, la editorial Atalanta publicó recientemente en dos tomos La historia de Genji.) 

Al igual que el príncipe resplandeciente, los personajes en los Cuentos Orientales avanzan hacia su destino, cruzando por pasajes de luz y sombra. La crueldad, el amor, la creación y la muerte son temas que, desde el trasfondo mítico que acompaña a cada historia, le dan una nueva fuerza a héroes como Marko Kralievitch o a mujeres como Kali la terrible diosa, que merodea por las llanuras de la India. 

Al terminar de leer el libro, la sensación de unidad entre los cuentos corrobora un presagio inicial. Los personajes entran y salen por puertas invisibles, atravesando siglos de historia por la hendidura oscura de los renglones. Así, el pintor del final se unirá de manera extraordinaria a la historia del comienzo, tal y como Murasaki a Yourcenar, o Asia a los Balcanes... “después de todo, Grecia y los Balcanes ya son oriente2.



[1] Con los ojos abiertos. Conversaciones de Marguerite Yourcenar con Matthieu Galey. Plataforma Editorial. Pág. 131.
[2] Esto lo saco del mismo libro, misma página. 

Claudia Tamayo González
Libélula Libros

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